Empatía

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La empatía es un componente del funcionamiento psicológico necesario para ser moral, básicamente, porque es un estado en el cual se aprehende la emoción que se imagina en el otro, sin necesariamente estar en dicho estado emocional, y expresa la preocupación por el otro en situaciones de problema (Podolsky, 2005). Este acuerdo sobre la noción de la empatía puede encontrarse en diversas áreas como la psicología del desarrollo, la psicología cultural y la filosofía moral.

Si bien la literatura sobre el concepto es abundante, a continuación se presentarán algunos autores clave que ejemplifican la diversidad de abordajes que pueden tenerse al momento de abordar la temática con miras a otorgar un panorama inicial sobre el tema.

En la teoría ética:

El concepto de empatía, entender las necesidades y sentimientos morales del otro, es clave al momento de comprender la ética del cuidado y los procesos de cuidado en Psicología.

La empatía es un componente del funcionamiento psicológico necesario para ser moral, básicamente, porque es un estado en el cual se aprehende la emoción que se imagina en el otro, sin necesariamente estar en dicho estado emocional, y expresa la preocupación por el otro en situaciones de problema (Podolsky, 2005). Este acuerdo sobre la noción de la empatía puede encontrarse en diversas áreas como la psicología del desarrollo, la psicología cultural y la filosofía moral.

Si bien la literatura sobre el concepto es abundante, a continuación se presentarán algunos autores clave que ejemplifican la diversidad de abordajes que pueden tenerse al momento de abordar la temática con miras a otorgar un panorama inicial sobre el tema.

En la teoría ética:

El concepto de empatía, entender las necesidades y sentimientos morales del otro, es clave al momento de comprender la ética del cuidado y los procesos de cuidado en Psicología.

Origen del concepto

Hay revisiones históricas del concepto de empatía que ubican su surgimiento en el siglo XVIII y muestran su desarrollo desde las concepciones cognitivas (ponerse mentalmente en el lugar del otro), las afectivas (sentir la emoción de forma vicaria), hasta las contextualistas , así como la variabilidad de posiciones respecto a su importancia en el desarrollo moral, en la conducta prosocial y la inteligencia emocional; de igual manera, se encuentran diversas propuestas de evaluación de la empatía; todo esto de forma más continuada a partir de la década de 1960 (Altuna, 2018; Auné, Abad & Attorresi, 2015; Batson, 2011; Decety y Jackson, 2004; Eisenberg & Strayer, 1987; Fernández-Pinto, López-Pérez & Márquez, 2008; Rizzolatti y Singaglia, 2006). En las perspectivas evolutivas y biologicistas se han considerado las conductas empáticas en comunidades de animales no humanos como orígenes de la moralidad humana (de Waal, 1996).

Empatía, sentimientos y actitudes morales

Martin Hoffman, uno de los estudiosos de la empatía plantea que la emoción empática puede dar lugar a cuatro distintos sentimientos morales, dependiendo de la situación, sentimientos que también han sido descritos por otros autores, aunque no siempre relacionados de forma explícita con la empatía:

  • Compasión: cuando la persona observada es afectada por un factor causal que no puede controlar (enfermedad, accidente, agresión),
  • Ira empática: equivalente a la indignación, cuando la persona observada es víctima de un acto de agresión o injusticia ejecutado por una tercera persona,
  • Sentimiento empático de injusticia: cuando hay una discrepancia entre el carácter de la víctima y lo que le sucede fortuitamente (por ejemplo, cuando a una buena persona le pasa algo malo) y
  • Culpa por inacción: cuando a pesar del sentimiento empático, la persona no ayuda a la afectada o fracasa en la ayuda que intenta.

Para este autor, la empatía activa principios morales y por eso influye en el juicio y razonamiento morales (Hoffman, 2002). Su instrumento de evaluación de la empatía es ampliamente utilizado.

Por su parte, Decety & Cowell (2014) plantean que los hallazgos empíricos de la neurociencia social, conductual y del desarrollo sobre la compleja relación entre moralidad y empatía, que muestran que a veces la empatía guía el juicio moral y otras veces lo interfiere, llevan a la propuesta de abandonar ese término tan amplio y adoptar conceptos más precisos, entre ellos, preocupación empática, compartir emocional y toma de perspectiva afectiva. Sobre esta última, los autores refieren la abundancia de estudios conductuales que la muestran como medio para provocar la preocupación empática por los otros, por ejemplo, disminuyendo estereotipos, y reducir la parcialidad hacia miembros del propio grupo, así como posible de ser elicitada de forma implícita o explícita.

En sus estudios sobre disfunciones en el procesamiento emocional, especialmente en personas con psicopatía, confirman la falta de sensibilidad hacia el sufrimiento y el bienestar de otros y la relación de esto con la conducta amoral (Decety y Cowell, 2018). Sin embargo, estos autores no incluyen referencias de estudios que han trabajado el tema en los Estados Unidos y países iberoamericanos desde la perspectiva del contextualismo funcional, en especial la Teoría de Marcos Relacionales, de los vale la pena hacer algunas consideraciones, teniendo en cuenta las relaciones entre la respuesta relacional deíctica, la toma de perspectiva y las habilidades empáticas y el paralelo con la Teoría de la mente (Barnes-Holmes, McHugh & Barnes-Holmes, 2004; McHugh, Barnes-Holmes & Barnes-Holmes, 2004).

Para Ribes (2018), la relación empática es la que da sentido a los sentimientos morales; esta, como reactividad afectiva compartida y como patrón de comportamiento, es resultado de los contactos funcionales en el proceso de individuación (que inician en las relaciones de apego) y de contingencias de acoplamiento que llevan a aprender a sentir en forma compartida con otros. Según este autor, los límites de la relación empática pueden extenderse a personas distintas a las del entorno cercano, “en virtud de las prácticas culturales como prácticas autorreferidas” (p. 439).

Procesos de la empatía

Fernández-Pinto, López-Pérez & Márquez (2008) formulan un modelo teórico que integra los diferentes procesos implicados en una experiencia empática, en el cual distinguen antecedentes y consecuencias de los procesos.

En los antecedentes incluyen las características de la persona objetivo (con la que se va a empatizar), el estado emocional de la persona que empatiza y la situación donde sucede la experiencia empática, diferenciando la situación que desencadena la respuesta emocional en la persona objetivo y la situación en donde se desarrolla la emoción empática. Los autores describen varios aspectos facilitadores o inhibidores de la empatía, entre ellos, el tipo de instrucciones que se dan en los contextos de los estudios.

El modelo incluye procesos cognitivos como la Adopción de Perspectivas (AP- capacidad intelectual o imaginativa de ponerse en el lugar de otra persona) y la Comprensión Emocional (CE - capacidad de reconocer y comprender los estados emocionales de otros) y afectivos, que pueden ser de signo negativo (Estrés Empático, capacidad de compartir las emociones negativas de otra persona o resonancia emocional negativa) o de signo positivo (resonancia emocional positiva). Estos procesos cognitivos y afectivos pueden suceder de forma simultánea o de forma separada, de forma que se habla de tres tipos de procesos distintos: empatía cognitiva, cuando no existe resonancia emocional; contagio emocional, si únicamente se produce resonancia emocional, y empatía cognitivo-afectiva (se dan todos los procesos conjuntamente).

Respecto a las consecuencias, el modelo las plantea como probabilidades de las conductas de afiliación y prosociales, en función de los procesos descritos y las variables disposicionales, atribucionales y de personalidad.

Marcos deícticos

El estudio de Vilardaga, Estévez, Levin & Hayes (2012) muestra que los marcos deícticos tienen relación con la empatía y sus efectos positivos en las relaciones sociales, siempre que se cuente, además, con la habilidad para manejar/aceptar las emociones y pensamientos hacia los demás (la preocupación empática), lo que implica mantenerse separado de dichos pensamientos y emociones, con un control contextual adecuado de los mismos. Los conceptos de yo como contenido, yo como contexto, otro como contenido y otro como contexto, son importantes para comprender los marcos deícticos, porque tienen que ver con la discriminación de la propia conducta y la del otros en cuanto a las dimensiones de tiempo espacio: yo-tu, aquí- allá, ahora-entonces, sin la intervención de juicios evaluativos sobre uno mismo, ni sobre ese otro.

Dahl, Stewart, Martel y Kaplan (2013) muestran la importancia de estos marcos en las relaciones de pareja porque permiten tomar la perspectiva del otro con enunciados verbales como “Si yo fuera tú [pensaría…sentiría…haría]”, “Si tú fueras yo [pensaría…sentiría…haría]” y con interacciones basadas en la retroalimentación mutua de los miembros de la relación, sin etiquetas relacionadas con la atribución de características estáticas e independientes del contexto en la que se presentan. Pino (2015) utilizó un protocolo especial para trabajarlos en pareja.

A pesar de las conclusiones de Rendón y Quiroga (2017) sobre las limitaciones de la investigación sobre marcos deícticos con protocolos que han demostrado poca validez ecológica, la investigación continúa para comprender el fenómeno de la toma de perspectiva y los elementos para su entrenamiento (por ej. Barnes-Holmes, Foody, Barnes-Holmes & McHugh, 2013).

Empatía y Ética

Altuna (2018) se refiere a lo que llama recovecos en el camino entre la empatía y la ética. Para ella, un problema ha sido la falta de acuerdo en la definición del concepto y expresa extrañeza por algunas definiciones filosóficas que siguen limitando la empatía a lo meramente cognitivo; pues el solo conocimiento de lo que está pensando y sintiendo una persona, sin compartir su sentimiento, podría incluso usarse para manipular y no para ayudar.

La autora encuentra en la psicología mayor concordancia que en la filosofía acerca de la definición y hace un recorrido por los temas con los cuales se ha relacionado la empatía, entre los cuales están los sesgos de cercanía y familiaridad, lo que lleva a concluir que empatizar con los muy diferentes a uno mismo “requiere un ejercicio cognitivo más esforzado y una mayor apertura emocional” (p. 253).

Perspectivas afectivas y evolucionistas

En la línea de, Watt & Panksepp (2016) reafirman la multidimensionalidad del concepto de empatía y la consideran como un proceso prosocial indispensable para mitigar el sufrimiento, que parece provenir en conjunto con la evolución de los vínculos sociales y el apego. En los humanos, requiere actitudes positivas de preocupación por los otros relacionados y capacidades de regulación afectiva que protejan de emociones que inmovilicen la acción necesaria.

Bibliografía

  • Altuna, B. (2018). La imaginación moral, o la ética como actividad imaginativa. Daimon. Revista Internacional de Filosofía, 74, 155-169.
  • Auné, S., Abad, F. & Attorresi, H. (2015). Antagonismos entre concepciones de empatía y su relación con la conducta prosocial. Revista de Psicología, 17(2), 137-149. doi: 10.18050/revpsi.v17n2a7.2015.
  • Batson, D. (2011). These things called Empathy: eight related but distinct Phenomena. En J. Decety & W. Ickes, The Social Neuroscience of Empathy, (pp. 3-15). Massachusests Institute of Technology.
  • Barnes-Holmes, Y., McHugh, L. & Barnes-Holmes, D. (2004) Perspective-Taking and Theory of Mind: A Relational Frame Account. The Behavior Analyst Today, 5(1), 15-25. DOI: 10.1037/h0100133
  • Barnes-Holmes, Y., Foody, M., Barnes-Holmes, D. & McHugh, L. (2013). Advances in research on deictic relations and perspective-taking. In S. Dymond & B. Roche (Eds.), Advances in relational frame theory
  • Dahl, J., Stewart, I., Martell, C., Kaplan, J. (2013). ACT & RFT in Relationships. Helping clients deepen intimacy and maintain healthy commitments using Acceptance and Commitment Therapy and Relational Frame Theory. Context Press
  • de Waal F. B. M. (1996). Good natured. The origins of right and wrong in humans and other animal. Harvard University Press.
  • Decety, J. & Cowell, J.M. (2014). The complex relation between morality and empathy. Trends in Cognitive Sciences, 18(7), 337-339. http://dx.doi.org/10.1016/j.tics.2014.04.008
  • Decety, J. & Cowell, J.M. (2018). The social neuroscience of empathy and its relationship to moral behavior. En A.R. Beech, A.J. Carter, R.E. Mann & P. Rotshtein, The Wiley Blackwell Handbook of Forensic Neuroscience (pp. 145-169). Doi 10.1002/9781118650868.ch7
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  • Fernández-Pinto, I., López-Pérez, B., & Márquez, M. (2008). Empathy: measures, theories and applications under review. Anales de Psicología / Annals of Psychology, 24(2), 284-298. Recuperado de https://revistas.um.es/analesps/article/view/42831
  • Hoffman, M. L. (2002). How automatic and representational is empathy, and why. Behavioral and Brain Sciences 25(1), 38 – 39. DOI: 10.1017/S0140525X02410011
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  • Rendón, M. I. y Quiroga, L. A. (2017). Investigación traslacional en el estudio de marcos deícticos: reflexiones a partir de un trabajo experimental Revista Mexicana de Análisis de la Conducta, 43(1), 97-127. DOI: http://dx.doi.org/10.5514/rmac.v43.i1.61078
  • Ribes, E. (2018). El estudio científico de la conducta: una introducción a la teoría de la psicología. El Manual Moderno.
  • Rizzolatti, G. y Singaglia, G. (2006). Las neuronas espejo. Los mecanismos de la empatía emocional. Ediciones Paidós.
  • Vilardaga, R., Estévez, A., Levin, M. E. & Hayes, S. C. (2012). Deictic Relational Responding, Empathy, and Experiential Avoidance as Predictors of Social Anhedonia: Further Contributions from Relational Frame Theory. The Psychological Record, 62, 409–432. DOI: 10.1007/BF03395811
  • Watt, D. F., & Panksepp, J. (2016). Psychology and Neurobiology of Empathy. Nova Science Publishers, Inc.
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