Caso 2 - evaluación

De ÉticaPsicológica.org

Por Leonardo Amaya
Caso para el uso en en enseñanza y formación ética para psicólogos, muestra una situación cotidiana de la práctica profesional y las preguntas deontológicas, éticas y morales que pueden surgir. El texto, referencias y descripciones contenidos en este documento han sido modificados según las recomendaciones éticas de la APA para el uso de casos reales con objetivos académicos.

Considere el siguiente caso:

Andrea es psicóloga parte del equipo de Gestión Humana en una organización financiera. En un encuentro informal, Betty, funcionaria de la organización que se desempeña en el Grupo de Riesgo, le pregunta si puede conversarle como psicóloga un momento, porque se encuentra ansiosa por situaciones personales.

Andrea asiente y le dice que con mucho gusto pueden conversar unos minutos, y que ella le recomendará un psicólogo clínico luego de hacerse una idea de lo que necesita, según esa conversación. Entonces, Betty le cuenta, entre otros temas, que ha terminado muy mal una relación con un directivo de la empresa, que ella ha reaccionado muy mal, agresivamente; que ha sufrido lo que refiere como ataques de pánico, además de estar tan distraída que ha cometido algunos errores técnicos, pero que piensa que si se sabe formalmente su jefe, con quien sostuvo la relación, podría aprovechar la oportunidad para despedirla.

De acuerdo con estas afirmaciones responda:

1. ¿Andrea debía realizar un Consentimiento Informado en esta conversación?

Sí debía
Los psicólogos deben esforzarse por evitar Relaciones Duales en su trabajo. A pesar de que existen situaciones dónde se reconoce la imposibilidad de evitar una relación dual, en este caso no se cumplieron las recomendaciones para el manejo de las relaciones duales, en particular las aclaraciones sobre: a) Condiciones de confidencialidad y manejo de información. b) Condiciones de manejo de relacione duales si se producen, como en este caso. c) Registros psicológicos, si van a llevarse y cómo. d) Rol que se asume por el profesional. En este caso, Andrea ha aceptado tácitamente una relación adicional a la ya existente, y al no clarificarla, comete una falta ética y profesional que la lleva a un dilema entre dos responsabilidades opuestas. Al permitir esta nueva relación, tiene acceso a información que de otro modo presumiblemente no habría conocido, y esta información la conduce a una posición de potencial abuso en beneficio de la otra relación (de persona de Gestión Humana con trabajador).
No Debía

2. Andrea inició esta conversación de manera informal, como una amiga, y por tanto esta relación no es confidencial

Verdadero
Falso
Betty acudió a Andrea para una consulta sobre argumentos psicológicos personales y la consulta a Andrea precisamente por su condición profesional. Por tanto, no se trata de una conversación entre amigas ni de una consulta sobre aspectos teóricos ni generalidades psicológicas. Adicionalmente, como ocurre frecuentemente en organizaciones, Andrea puede enfrentarse fácilmente a una relación dual, en la que sostiene dos tipos diversos de relación con la misma persona: en primer lugar, es parte del equipo de Gestión Humana, y por tanto tiene un tipo específico de relación profesional con todos los empleados de la organización, y si ella admite otro tipo de conversación de tipo clínico.
En este caso, aunque Andrea no aclaró su rol (error técnico y ético), Betty acudió a ella como psicóloga para una consulta de tipo clínico, y al admitir este diálogo se configuró una relación clínica con todas las condiciones, aunque inadecuadamente configurada por la ausencia culpable (por parte de Andrea) de un Cconsentimiento Informado.
Como Betty acude a ella en calidad de psicóloga para un argumento personal, Andrea tiene acceso a la información confidencial de Andrea en su calidad de psicóloga, y por tanto, con la obligación ética y legal de Secreto Profesional. Como presumiblemente no habría tenido acceso a esta información de otra forma, usarla en beneficio de la otra relación (Gestión Humana - Trabajador) constituye, adicionalmente, un potencial abuso de información privilegiada.

3. Andrea está obligada a comunicar esta conversación personal con su jefe de Gestión Humana, y es él quien debe decidir cómo manejar la información

Sí está obligada éticamente a referirla y puede hacerlo porque su primera obligación es profesional y Betty era consciente de esa relación.
Incorrecto: (lea el comentario de la opción b). Andrea se encuentra en una relación dual, que debe resolver. Aunque no realizó el consentimiento informado, aceptó iniciar de esa forma el diálogo con Betty, y se estableció una relación profesional.
Sí está obligada, pero también es una conversación confidencial.
Andrea aceptó establecer una relación dual. Cometió un error técnico al no evitar la relación dual que era evitable. Este es un caso en el que no hay salida correcta. Si ella oculta la información, estaría atentando contra el Principio de Integridad (por falsedad y complicidad) y de Justicia, por no cumplir sus obligaciones profesionales como psicóloga. Su relación profesional con la Organización la obliga a comunicar información sobre la conducta de riesgo, inadecuada o conflictiva de los trabajadores a la que tenga acceso.
Sin embargo, estaba obligada a la confidencialidad al aceptar una relación ilegítima incompatible con su tarea profesional, con mayor razón al enterarse de una situación de afectaría profesionalmente a Betty. Entonces, se encuentra en la situación de romper la confidencialidad, incurriendo en una grave falta ética, u ocultar la información, actuando de forma antiética también, contra su relación profesional legítima.
En este caso podría recurrirse al Principio del Mal Menor, y resolver entre las dos faltas éticas, pero de base, la situación era evitable, por lo que no se legitima su acción aunque le permite decidir entre las dos opciones. El principio del mal menor se utiliza cuando 1) la persona está obligada a decidir entre dos o más opciones 2) No puede abstenerse de actuar. 3) Cada una de estas opciones incluye efectos negativos. 4) No hay ninguna opción que permita evitar los efectos negativos.
Como los psicólogos están obligados a actuar como abogados de los más débiles en una situación de conflicto, Andrea debería preferir la defensa de Betty, incurriendo sin embargo en una falta profesional con la empresa. Adicionalmente, el Secreto Profesional es una obligación ética positiva y muy exigente, como también recoge la Constitución Colombiana. Por otra parte, los psicólogos forman parte de los profesionales que se encuentran éticamente exentos de la obligación de acusar faltas que conocen en razón de su ejercicio profesional. La legislación colombiana también recoge ese rasgo ético (CPP, citado y comentado en la Doctrina de Secreto Profesional del Colegio Colombiano de Psicólogos). Adicionalmente, en este caso no se cumplen las excepciones previstas por la ética ni la ley para romper la confidencialidad, así que aunque está obligada para comunicar esta información en su relación con la empresa, las obligaciones de reserva son superiores y se resuelve a través del mal menor. Sin embargo, incurrirá en una falta ética y profesional necesariamente responsable por haber omitido el consentimiento informado, generando una relación dual que era evitable y la ha llevado de forma culpable al dilema.
No está obligada éticamente porque tiene la obligación de confidencialidad de la conversación.
Andrea se encuentra en una relación dual, en la que pueden encontrarse obligaciones contrapuestas, generando un dilema ético. El hecho que esté obligada éticamente (y legalmente) por el serio compromiso de la confidencialidad no anula el deber ético y legal de cumplir con sus obligaciones profesionales derivadas de la relación profesional con la empresa.
No debe referirla, aunque no está obligada a la confidencialidad porque la conversación fue informal.
Sí está obligada a referir información de este tipo en razón a su compromiso profesional con la organización. Adicionalmente, la conversación que inicia con Betty se realiza porque ella le reconoce como psicóloga y le solicita dialogar sobre temas de tipo psicológico. La obligación de Andrea era clarificar su rol. Es posible que Betty le hablase precisamente para inhabilitarla en el caso de su conducta profesional indebida, mayor razón para que actuase con la mayor prudencia.
Sí está obligada a referirla, pero por razones jurídicas y no por razones éticas.
Sí está obligada a referirla, tanto por razones éticas como jurídicas. La obliga el contrato, que establece obligaciones legales y éticas: los psicólogos deben honrar los compromisos a los que llegan tanto con sus clientes, sean personas naturales o jurídicas; y esos compromisos pueden además establecerse a través de un contrato laboral expreso, que establece de manera específica los acuerdos.

4. ¿En este caso se pueden utilizar los principios de solución ética como el Principio del Mal Menor, totalidad o doble efecto?)

Los principios éticos son diversos de los principios de solución ética, que están recogidos también en la normativa colombiana en Colombia. Tradicionalmente son tres principios: mal menor, totalidad y doble efecto. Estos principios de decisión (diversos en naturaleza a los principios éticos, como hemos dicho) derivan de la tradición moral escolástica y se utilizan para evaluar dilemas en los que las acciones generan necesariamente efectos negativos, y por tanto no es posible cumplir el principio ético de no-malefiencia.
No

5. Ante la sospecha de maltrato por parte del jefe de Betty ¿Andrea está obligada a denunciar legalmente esta situación?

No
La obligación de confidencialidad es tan seria que incluso en situaciones que son muy graves , como en este caso el posible abuso psicológico, prima la obligación de guardar la información que se ha conocido en razón del oficio psicológico, incluso sin ser una relación clínica establecida.
En términos generales, la confidencialidad puede romperse, siempre bajo la responsabilidad del profesional, bajo unos principios básicos: a) prevenir un potencial daño grave en el futuro que sólo puede prevenirse con la ruptura del silencio b) la persona se encuentra incapacitada para asumir por cuenta propia su defensa personal o de derechos. c) estos límites han sido declarados expresamente en el consentimiento previo o en las condiciones de intervención propuestas ANTES de iniciar. Así, se suele asumir que hay tres condiciones: una idea suicida estructurada, una idea homicida estructurada (Cf Tarasoff vs. Regentes de la Universidad de California) o la participación en el abuso de un menor o de una persona adulta incapacitada que se encuentra en riesgo actual de continuar. Estas condiciones cumplen los tres principios regentes. Sin embargo, en Colombia este parágrafo se consideró inexequible, por lo que incluso la consumación de un delito futuro no está contenido en la normativa (Corte Constitucional, Sentencia No. C-411/93).
En Colombia, aún no hay una definición tan pragmática, sin embargo, el documento de Colpsic es suficientemente claro en relación con la exigencia del silencio profesional, tomando también elementos jurídicos: (Cf. Colpsic Doctrina sobre el Secreto Profesional). Adicionalmente, aunque no corresponde al profesional ni tiene competencia para determinar si hay o no un delito, los psicólogos están exentos de la obligación de declarar un delito del que tienen conocimiento (Cf CPP, ). Esta posibilidad protege el derecho de las personas a guardar silencio, CP Art. 33: "Nadie podrá ser obligado a declarar contra sí mismo..."). Comunicar información que se ha escuchado en el contexto de la confidencialidad atentaría contra el derecho a no autoincriminarse, que resulta "una forma de defensa y por tanto un verdadero derecho de carácter fundamental que hace parte del debido proceso" (Corte Constitucional, sentencia C-782 de 2005, MP: Alfredo Bernal Sierra). La exención al deber general de denunciar es una obligación ética y está defendido en múltiples legislaciones entre ellas la colombiana (Art. 74 de la Constitución Nacional; Corte Constitucional, Sentencia No. C-411/93)
Betty está psicológica y emocionalmente capacitada para tomar decisiones y acudir a las instancias legales por ella misma, por lo que no se encuentra entre las excepciones para la ruptura del silencio profesional.
La tercera excepción a la confidencialidad reconocidas por la comunidad psicológica es "el conocimiento y revelación en la consulta de la participación actual y futura en el abuso a un menor o una persona adulta incapacitada". En ese escenario se rompe la confidencialidad por dos razones: 1) La persona no es capaz por sí misma de acudir a la instancia legal en razón a discapacidad o minoría de edad, y por tanto, prima el deber psicológico de la defensa en contra del abuso y 2) Se puede evitar, al menos virtualmente, que la situación continúe y se evite así el daño.
La segunda condición es importante: no se está autorizado a romper la confidencialidad por una falta cometida en el pasado. La legislación colombiana también recoge este derecho ético (Ref.) Es tan importante el derecho a la confidencialidad y la fuerza del secreto profesional que el psicólogo está exento del deber de denunciar los delitos que lleguen a su conocimiento en razón de su tarea profesional, incluso cuando esta relación no esté adecuadamente configurada (Art. 284 del Código de Procedimiento Penal).

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